Archive | April 2012

LA RIVIERA MAYA

“Unas vacaciones en el Caribe que combinan culturas antiguas, playas paradisíacas y un mar de color turquesa. Los hoteles lujosos de cinco estrellas en régimen de todo incluido ofrecen la comida y bebidas gratis en una variedad de restaurantes y bares temáticos. Solo tienes que relajarte y disfrutar…”

 En este relato solamente cuento un trocito de mis recuerdos de unas vacaciones inolvidables…

La Riviera Maya Mexicana se extiende a lo largo del Mar Caribe en el estado de Quintana Roo. El cálido mar, teñido de un bellísimo color aturquesado, acaricia las interminables y finas arenas blancas con una suavidad incesante.

Era mi primer viaje fuera de Europa, unas verdaderas vacaciones de ensueño y difícilmente superables. La agencia de viajes me consiguió una oferta excepcional y un vuelo interno hacia Madrid donde trasladaron nuestras maletas al vuelo internacional a México. Todo salió genial.

Desembarcamos en el aeropuerto de Cancún donde nos estaba esperando un guía vestido en traje de safari, el cual nos acompañó al autocar y nos dio información general sobre esa parte de México durante el traslado a nuestro hotel.

Cancún es seguramente el destino turístico más importante de México, una moderna mega urbe situada al noreste de la península de Yucatán. La zona de lujosos hoteles está ubicada a lo largo de una lengua de tierra arenosa de 23 kilómetros de extensión donde se concentran las mejores playas y actividades turísticas.

El conductor cogió la autovía que corre paralela a la costa hacia el sur y a la Riviera Maya, un lugar tranquilo y hermoso. Al llegar a nuestro complejo hotelero, me sorprendió gratamente ver un conjunto de villas pintadas de rosa esparcidas entre la bella vegetación tropical que se extendía hasta el mar. No había imaginado que el “resort” sería tan magnifico; el lobby era suntuoso, decorado con palmeras, fuentes, sofás y mesas de mimbre bajo un techo de hojas de palmera, una gigantesca sombrilla o “palapa” como les llaman allá. Todos los principales edificios sociales, restaurantes, salones, bares y teatros tenían el mismo estilo lujosamente étnico, de planta abierta dejando entrar la suave brisa. Al llegar a nuestro destino de noche, los restaurantes del complejo estaban cerrando pero no nos importó, estuvimos encantados de cenar en el chiringuito junto a la playa.

A la mañana siguiente disfruté en una piscina en forma de lago, flotando y mirando el cielo, para a continuación cruzar un puente de madera que me llevó al bar acuático donde sorbí lentamente deliciosos cócteles helados. ¡No tardé en aprender mis primeros términos en Mexicano como “bicicleta” que viene a decir una clara!

Además de las espléndidas playas, una de las maravillas que quería visitar en esta parte del mundo eran las famosas pirámides de Chichén Itzá, ver la civilización perdida maya. Mis padres habían viajado a estas tierras hacía algún tiempo, cuando apenas se había desarrollado turísticamente, y me quedé intrigada. Hicimos un excursión guiada de tres horas en minibús nuevo y con aire-acondicionado, por una carretera bacheada atravesando la selva impenetrable.

Nos detuvimos en medio de un camino desierto para ver un mercado rustico donde vendían artesanía local, como estatuillas de madera, esculturas de piedra, copas de cristal azul, bisutería de plata y los típicos tapices de lana. Hicimos una segunda parada en la cuidad colonial de Valladolid donde aparentemente, siendo un domingo por la mañana, las familias iban arregladas para ir a misa.

Las ruinas de Chichén Itzá se encuentran a medio camino entre Cancún y Mérida. Unesco declaró a la ciudad maya como Patrimonio de la Humanidad en 1988. Chichén Itzá ha sido excavada intensivamente y estudiada como ninguna de las ciudades mayas. Sin embargo, su historia sigue envuelta en un misterio de leyendas y con muchas teorías contradictorias. Una civilización maya prosperó aquí entre los años 700 dC y 900 dC,  y dejaron un legado único. Las principales construcciones de la zona central incluyen la Pirámide Kukulcán, mientras que el Templo de los Guerreros y el complejo del Juego de Pelota son atribuidos a los Toltecas (nativos de México central). La ciudad perdida tiene un extensión de cuatro kilómetros cuadrados donde pudimos pasear por las avenidas sombreadas por árboles ancestrales.

Elevándose por encima de las otras estructuras, la Pirámide de Kukulcán* alcanza los 30m y tiene 365 escalones hasta la cima, uno por cada día del año. El templete en la parte superior está adornado con esculturas de Chaac, el dios de la lluvia, y Quetzalcóatl el dios serpiente. La vista desde la cumbre es espectacular con un impresionante panorama sobre las demás ruinas y la selva virgen que se extiende en todas direcciones hasta donde la vista alcanza. Mirando hacia abajo desde las alturas vertiginosas, descender era bastante impresionante, pero lo hice sin miramientos, eso si, con mucho cuidado y poca elegancia. En la base de la escalera norte del templo de Kukulcán había un estrecho túnel que conducía a la cámara de sacrificios en cuyo interior sombrío, había un escultura de un jaguar rojo, con ojos de jade penetrantes, tal y como fue originalmente descubierta.

Situado al lado de la gran plaza, vimos el Templo de las Mil Columnas, un laberinto de columnas de piedra grabadas con imágenes de soldados. Custodiaban el Templo Tolteca Guerrero, una pirámide con pórtico de entrada mostrando dos serpientes gigantes de cascabel.

Nos reunimos con nuestra guía en el complejo del “Juego de Pelota”, se me heló la sangre mientras nos contaba una historia siniestra de tiempos remotos que tuvieron lugar en este estadio de deporte. Es más largo que un campo de fútbol, con porterías altas, donde antiguamente los guerreros formaban equipos para jugar unas singulares partidas de pelota. Se enfrentaban dos equipos formados por los mejores guerreros, los cuales literalmente jugaban a muerte… era demasiado fácil con el ambiente que todavía persiste en ese lugar imaginarme los espectadores gritando y animando los suyos para que, al terminar el partido, el capitán ganador tenia el ultimo honor de ser sacrificado a los dioses. Las escenas grabadas en los murales de piedra muestran con claridad la crudeza de los sucesos.

Fuimos a ver el Templo de los Jaguares que esta adornado con frescos del jaguar todo una emblema y el Tzompantli, también conocido como la plataforma de las calaveras, la cual creen que fue utilizada para hacer sacrificios.

Desde la Plataforma de Venus cogimos un camino hasta llegar al Cenote Sagrado. Es como un gran aljibe a cielo abierto de 60 metros de diámetro, con paredes verticales descendiendo hasta un rió subterráneo a 15m de profundidad. Los cenotes tenian gran importancia para la cultura maya siendo no solo una fuente de agua fresca sino también por su gran significado religioso. Como ofrenda al dios Chac aquí se sacrificaban doncellas nobles adornabas con joyas preciosas y prisioneros de alto rango.

El Caracol, es una estructura circular con una escalinata en espiral en su interior, es un observatorio de especial interés. Los fenómenos de luz y sombra que se observan desde la torre durante los equinoccios son prueba de los conocimientos astronómicos de la cultura maya.

Al terminar la excursión, nos llevaron a comer a una aldea cercana. Aunque la comida era bastante corriente, notaba que el restaurante estaba bien limpio como todos los establecimientos que visité durante mis estancia en México.

Obviamente, el restaurante era un negocio familiar donde varias generaciones de indígenas, incluyendo unos niños preciosos, vestidos en traje tradicional bailaban danzas folclóricas. Otros chiquitines morenitos y guapísimos, aparecían en la puerta vendiendo esculturas de madera y estatuillas de piedra por una miseria. Al mirar sus caritas tan lindas, no podía resistir la tentación de llevarme unas figuritas como recuerdo – el dios de la fortuna con una cofre de monedas, la diosa de la fertilidad con una mazorca de maíz en la mano y el dios de la lluvia, todas hechas de madera local.

El parque acuático natural de Xel-Há es quizás uno de los lugares más bellos que he visitado en la costa de la Rivera Mexicana. Una Maravilla Natural de México, Xel-Há se encuentra a 13km de Tulúm y se hallaba muy cerquita de nuestro resort.

Una leyenda cuenta que hace millones de años los dioses mayas creaban el rincón más hermoso de la tierra y lo llamaron Xel-Há (significa “donde nace el agua” o “fuente de agua”). Para proteger el parque nombraron a la iguana, al guacamayo y al pez lora como guardianes de la tierra, los cielos y el mar. Según la leyenda, Ixchel la diosa de la fertilidad estaba tan enamorada de Xel-Há que todavía pasea por allí por las tardes dejando la huella de su perfume en la brisa…

Nosotros también fuimos caminando por las senderos entre la selva disfrutando del exótico paisaje. Xel-Há es un lugar idílico para hacer actividades náuticas, bañarse en la fría agua de los cenotes, andar por ríos subterráneos, hacer snorkel o bucear en las caletas. Estuve nadando en las transparentes aguas azules del lago natural, rodeaba de una miríada de coloridos peces tropicales y siendo observada por unas impresionantes iguanas tumbadas al sol sobre las rocas. Es realmente el acuario más bello del mundo pero lo que más me gustó en Xel-Há fue nadar con los delfines, es una experiencia preciosa y inolvidable.

Es fácil desplazarse por México, en taxi, autobús o van (esa especie de furgonetas-taxi que por pocos pesos te acercan a casi cualquier lugar de la Riviera, recorriéndola desde Playa del Carmen a Tulúm).

Cogimos el bus a Playa del Carmen, originalmente una tranquila, pintoresca aldea de pescadores en el corazón de la Riviera Maya. Durante los últimos años ha crecido con el boom turístico pero conserva su encanto pudiendo disfrutar del ambiente de los locales de moda al orilla de la playa o los típicos restaurantes ofreciendo autentica comida Mexicana.

Desde el muelle se puede coger una excusión en barco hasta la isla de Cozumel, un destino popular con los cruceros y un lugar excelente para bucear.

Fuimos hacia el sur a ver las ruinas en Tulum, la única cuidad amurallada construida por los mayas en la costa Caribe. Este interesante templo fue levantado al borde de unos acantilados y goza de una impresionante vista sobre un brillante mar de color turquesa, la misma escena que sale en los folletos de vacaciones.

Pasé unas horas de ensueño tumbada en la playa virgen para terminar el día comprando unos bonitos recuerdos de artesanía en el conocidísimo mercadillo donde tuvimos la suerte de ver una actuación de acróbatas aéreos.

Por lo demás, fueron unas vacaciones disfrutando de las playas de finísima arena blanca, del tranquilo y cálido mar Caribe, donde hicimos kayak y snorkel para ver el arrecife de coral.

Esto es uno de mis primeros reportajes de viaje, originalmente publicado en ingles, y traduciéndolo al Castellano esta tarde me trae gratas memorias de un país hermoso y de su cariñosa gente que tuve la fortuna de conocer allí.

*Actualmente no esta permitido subir a la Pirámide de Kukulcán

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